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Los ataques de París son sólo el comienzo

En la noche del 13 de noviembre 2015, París fue sacudida por una serie de ataques coordinados. 129 personas murieron, cientos más resultaron heridas. Un ambiente de miedo se apoderó del país. Los terroristas podrían atacar en cualquier lugar en cualquier momento. Nada estaba seguro. Incluso el lugar más pequeño podría ser objetivo.

Puede ser tentador reaccionar a este evento emocionalmente sin mirar más allá de la narrativa oficial, sin examinar la evidencia, sin cuestionar hacia dónde va esto. No estarías solo, pero la indignación ciega se presta a respuestas fáciles, medias verdades y mentiras reconfortantes.

Cada vez que una población es atacada (o cree que ha sido atacada) por una fuerza externa, la reacción es tan predecible como peligrosa. Nuevas guerras y leyes totalitarias que habrían sido impensables días antes se justifican fácilmente, las voces sensatas son ahogadas, y naciones enteras pueden ser conducidas hacia un acantilado. Dada la naturaleza de este acantilado particular, tendrías que mirar un poco más profundo en esta ocasión.

Hay varias piezas en movimiento en esta historia: la guerra de Siria, ISIS y la presión para quitar a Assad del poder, la expansión de un estado policial militarizado en toda Europa, y por supuesto la crisis de los refugiados. Todos ellos han sido convenientemente atados juntos, por un pasaporte, llevado por un atacante suicida, un pasaporte que milagrosamente sobrevivió a la explosión ileso. (No importa el hecho de que el ministro del Interior alemán Thomas de Maizière se adelantó a decir que él tenía razones para sospechar que el pasaporte había sido plantado).

Vamos a reconstruir esto, una pieza a la vez.

Sin siquiera mirar más allá de las fuentes convencionales, encontramos evidencia de que el gobierno francés sabía que los ataques iban a venir. Ellos fueron advertidos por el gobierno iraquí, fueron advertidos por el gobierno turco en dos ocasiones, y de acuerdo con este artículo del Times de Israel (que ya ha sido editado), funcionarios de seguridad en París fueron advertidos específicamente de un ataque inminente esa misma mañana.

Y por supuesto, el gobierno francés casualmente estaba ejecutando un ejercicio de simulacro de un tiroteo masivo en París, a sólo horas antes de que comenzaran los ataques.

¿Podría alguien por favor explicar cómo Irak, y el gobierno de Turquía (que son países en desarrollo), fueron capaces de ver que esto venía, mientras que la NSA y la inteligencia francesa fueron sorprendidos con la guardia baja? ¿Estamos realmente convencidos de que esto fue sólo incompetencia?

Antes de que el polvo siquiera se hubiera asentado, la narrativa oficial era clara. El Estado Islámico era el responsable. Esto era una guerra, y Francia iba a escalar esa guerra, tanto en casa como en el extranjero. Se declaró el estado de emergencia, se impusieron bloqueos de carreteras, controles fronterizos y un toque de queda, la libertad de reunión fue restringida, y el ejército se desplegó en las calles. El presidente francés, Francois Hollande pronto anunció que tenía la intención de extender el estado de emergencia por tres meses, y de modificar la Constitución francesa.

El estado de emergencia faculta a la policía el poder de detener a personas sin juicio, la búsqueda sin orden judicial y bloquear cualquier sitio web que consideren oportuno.

Estos poderes ya están siendo utilizados! Los activistas ya han sido puestos bajo arresto domiciliario, y no por los delitos por los que hayan sido acusados de cometer en realidad, sino preventivamente!

Los ataques también se están utilizando como pretexto para justificar la creación de una nueva Agencia Europea de Inteligencia siguiendo el modelo de la CIA.

Y hablando de la CIA… no nos olvidemos de quien en realidad creó ISIS.

Francia no parecía demasiado preocupada por el aumento del extremismo islámico cuando se unieron a los EE.UU. en la operación de cambio de régimen en Libia en 2011. Si los principales medios de noticias estaban publicando evidencia de yihadistas entre los rebeldes respaldados por la CIA, sería totalmente ingenuo pensar que los servicios de inteligencia franceses no lo sabían.

A Francia también parecía no importale el hecho de que los extremistas islámicos estaban recibiendo la mayor parte de las armas que fueron saqueadas de los arsenales de Gadafi, y eran enviadas a través de Turquía y en Siria.

Francia no se levantó ni habló durante años mientras el gobierno de Estados Unidos continuó armando, financiando y entrenando a estos extremistas.

No había ninguna indignación justificada ante las atrocidades que se estaban cometiendo.

No hubo peticiones de procedimientos penales después de que esos mismos rebeldes fueron atrapados utilizando gas sarín contra miles de civiles, y el gobierno francés nunca ha condenado tanto verbalmente a los numerosos actores estatales que han sido atrapados ayudando a ISIS y/o a sus aliados logísticamente.

¿Por qué? Debido a que ISIS sirve a un propósito. ISIS y sus asociados, Al-Nusra y el FSA están debilitando al gobierno sirio, creando un pretexto para una intervención militar, y proporcionando la excusa perfecta para una toma de poder enorme en el frente interno.

“Whoah! No es justo equiparar al FSA con ISIS, ellos son rebeldes moderados!”.

¿En serio? Entonces explica esto: ISIS y Al-Nusra han formado oficialmente alianzas, los comandantes del FSA han dejado constancia diciendo que cooperan, y llevar a cabo operaciones conjuntas con Al-Nusra, y se ha establecido que el mando del FSA está dominado por extremistas islámicos. Haz los cálculos.

Lo que está ocurriendo en Francia no debe considerarse de forma aislada. El sentimiento xenófobo ha ido en aumento en toda Europa, y está ganando terreno políticamente. Esta tendencia claramente se ha visto exacerbada por la crisis migratoria en curso (que, obviamente, está ligada a la política de cambio de régimen de Occidente), pero hay una variable en esta ecuación de la que nadie está hablando y es el hecho de que la forma en que la inmigración se ha manejado en Europa no es meramente una cuestión de falta de visión, es un reflejo de la política.

En 2012 el jefe de migración de la ONU Peter Sutherland instó a la UE a “hacer todo lo posible para socavar” la “homogeneidad” de sus estados miembros. Tal proposición puede sonar absurda a menos que tomes en cuenta que romper la identidad nacional de un país hace que sea mucho más fácil de disolver las fronteras políticas y la independencia. Y eso es precisamente lo que los tecnócratas de Bruselas quieren.

Hollande ha sido una de las voces más abiertas en este esfuerzo para entregar más poder a un gobierno europeo centralizado, despojando eficazmente a los estados miembros de cualquier soberanía significativa. Darle a ese gobierno europeo un ejército, es su propio aparato de vigilancia público y eso está luchando financieramente, en busca de alguien a quien culpar, y prácticamente rogando por la guerra, y tienes una receta para el ascenso abierto del fascismo en Europa.

Muchos han señalado que los recientes movimientos por parte del presidente francés toma varias páginas de la extrema derecha. Algunos han interpretado esto como un intento de impedir que la derecha capitalice el evento, pero no ha sido así, en absoluto.

Tomado por cuenta propia uno podría estar inclinado a interpretar esto como un error de cálculo político, pero ¿y si no lo es? Las acciones de Hollande no tienen mucho sentido si lo vemos como un líder independiente, pero tienen mucho sentido si se entiende que él es sólo un títere.

Los poderes decomisados por Holland después de los ataques a Charlie Hebdo y París, no son apropiados para la izquierda política. La izquierda se ve limitada por la necesidad de mantener una voz suave, inclusivo en apariencia. Aquellos levantándose para reemplazarlos no lo serán.

La derecha no intensificará de regreso estos poderes. Ellos los expandirán, y van a usarlos, incluso más de lo que se están utilizando actualmente.

Izquierda, derecha, izquierda, derecha, son los dos pasos hacia la tiranía.

Esta fórmula no es nueva. Estas tácticas no son originales, ni lo son los motivos o la respuesta. Al igual que al público estadounidense tras el 9/11, esto le va a llevar a la población europea bastante tiempo para darse cuenta de adónde están siendo conducidos, y sólo vamos a llegar a esa comprensión, si los que ven lo que está sucediendo tienen el valor de hablar.

Y no se equivoquen, este es sólo el comienzo. Ellos lo llevarán tan lejos cómo lo permitas.

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