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El acuerdo de armas de Arabia Saudita: Lo que no están contando

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Esa loca y espeluznante esfera brillante. En 1000 años a partir de ahora, lo único que los historiadores del futuro podrían recordar de nuestra era es que algún grupo de dignatarios tocó un orbe resplandeciente en una habitación oscurecida y el Internet perdió su mente colectiva.

A menos que vivas bajo una roca, sin duda has oído algo sobre la primera peregrinación de Donald Trump como Comandante en Jefe. Si estás viviendo debajo de una roca que de alguna manera te protege del ciclo de noticias 24/7, por favor, dime dónde está ubicada esa roca y cuánto es el alquiler, porque simplemente podría mudarme contigo.

Durante la semana pasada, Trump ha estado viajando entre las bases de las cuatro principales religiones del mundo. Habló con los musulmanes en Arabia Saudita. Habló con los judíos en Israel. Habló con los católicos en el Vaticano. Y habló con los más sagrados de todos ellos, los Altos Sacerdotes de la Muerte (la guerra sea con ellos) en la brillante nueva sede de la OTAN de mil millones de dólares en Bruselas, con restos carbonizados del 11 de septiembre en la entrada!

Aunque miles de galones de tinta podrían, deberían y han sido derramados sobre cada pierna de este notable viaje, todavía hay muchas historias importantes de las que no vas a oír si solo estás leyendo los titulares de MSM.

Pero no te preocupes! Estoy aquí para ayudarte a llenar algunas de las lagunas! Sin embargo, ya que no he descubierto la forma de clonarme varias veces, sin embargo, voy a tener que limitarme a las historias que no se les dijo sobre el viaje de Arabia Saudita.

Por lo tanto, sin más preámbulos, aquí hay tres historias sobre el muy malogrado contrato de armas de Arabia Saudita por 110.000 millones de dólares que no vas a estar leyendo en las noticias mainstream.

1. El trato de armas es sobre todo viejas noticias y promesas de papel

El acuerdo de armas de Arabia Saudita es lo que los escritores titulares sueñan. $ 110 mil millones en ventas de “equipos y servicios de defensa” a Arabia Saudita, a ser pagados inmediatamente. $ 350 mil millones en ventas durante los próximos 10 años. La mayor venta de armas en la historia de los Estados Unidos. Tiene una marca registrada “El gran” Donald J. Trump escrito en todo.

Excepto…

Siempre es bueno leer la letra pequeña en cualquier cosa, y las ofertas masivas de armas como ésta no son una excepción. La Casa Blanca ha sido hasta ahora un poco tímida sobre los detalles del acuerdo y cómo exactamente se sumaron los $ 110 mil millones totales. El comunicado de prensa del Departamento de Estado sobre el acuerdo es pesado en retórica y corto en hechos, para la sorpresa de nadie. Así que exactamente cuánto de este trato era realmente el trabajo del Gran NEgociador mismo y cuánto es el trabajo de su predecesor es una pregunta abierta.

En su artículo sobre el tema,There’s Less Than Meets the Eye in Trump’s Saudi Arms Deal,” William Hartung, analista de políticas, señala que “muchos de los artículos mencionados como parte del paquete ya habían sido ofrecidos a Riad durante la administración de Obama, incluyendo un sistema de defensa antimisiles Patriot, Multi-Mission Surface Combatants, helicópteros de ataque y transporte y sistemas de artillería”. El valor de estas ofertas, ya en los libros antes de que Trump entrara en la Oficina Oval, representó decenas de miles de millones de dólares de esa cifra de 110.000 millones de dólares.

¿Y en cuanto a los $ 350 mil millones? Esta es una proyección de diez años de un posible total de lo que podría resultar si todo va de acuerdo a lo prometido. Si notaste todos los calificadores en esa oración, entonces felicitaciones por prestar atención.

Para poner en perspectiva lo que promesas como estas representan en términos de dólares reales, recordemos de nuevo a la administración de títeres anterior. ¿Te acuerdas del septiembre pasado cuando Hartung sumó todos los 42 acuerdos de armas diferentes que Obama concluyó con los saudíes? Bien, él descubrió que la Casa Blanca de Obama había notificado al congreso de $ 115 mil millones en armas, equipo y servicios ofrecidos a Riyadh durante su tiempo en oficina.

Y de esos $ 115 mil millones en promesas, ¿sabes cuánto se entregó realmente? Aproximadamente $ 20 mil millones. Así, como todo lo demás en la Casa Blanca, estas promesas de papel no valen las servilletas de cóctel en las que están escritas.

Por supuesto, estamos hablando de ventas de armas aquí, así que es realmente bueno que estén mintiendo sobre los números para hacer que suene más impresionante de lo que realmente es. De hecho, sería mejor para el bien del mundo si el valor real de este acuerdo fuera $ 0 porque…

2. El acuerdo de armas es parte de la larga guerra contra Irán

No es ningún secreto que la guerra del saudí contra Yemen -una destructiva y terrible campaña de derramamiento de sangre que ha costado la vida de muchos civiles inocentes y amenaza a muchos más con inminente inanición- es en realidad una guerra de poder contra Irán, o al menos se propone como tal por los saudíes. Y tampoco está en secreto que esa guerra de poder sólo sea posible con las armas, el equipo y el apoyo táctico de Estados Unidos, primero bajo Obama (que aparentemente sentía que ayudar a los saudíes a destruir Yemen era un buen premio de consolación para el acuerdo nuclear de Irán), y ahora bajo Trump.

De hecho, Irán fue uno de los focos clave del discurso de Trump sobre la lucha contra el terrorismo que él pronunció en Riyadh:

“Sin embargo, ninguna discusión sobre la erradicación de esta amenaza estaría completa sin mencionar al gobierno que da a los terroristas: puerto seguro, respaldo financiero y la situación social necesaria para el reclutamiento. Es un régimen que es responsable de tanta inestabilidad en la región, estoy hablando por supuesto de Irán”.

El belicista en jefe pasó a enumerar al Líbano, Irak y Yemen como ejemplos de cómo el apoyo de Irán al terrorismo internacional está desestabilizando el Medio Oriente y, por extensión, al mundo. El hecho de que pudiera pronunciar un discurso en Arabia Saudita, un partidario admitido y comprometido del I-CIA-SIS, que ha desgarrado a Irak en los últimos años, es ligeramente menos agresivo que el hecho de que Trump no mencionó el propio papel de Estados Unidos en la desestabilización de Irak… o Siria… o Libia… o Afganistán… o… o… o…

Sin embargo, que algunas de las armas de este acuerdo serán dirigido a Irán a través del proxy del conflicto de Yemen no se puede negar. Tampoco se puede negar el hecho de que algunas de las armas también apunten a Irán directamente.

En el proxy de manera frontal, el acuerdo incluye específicamente la venta de municiones guiadas con precisión que la administración Obama bloqueó cuando el conflicto de Yemen comenzó a convertirse en un baño de sangre embarazoso.

En el frente real de la guerra, los saudíes todavía no están cerca de la capacidad militar que necesitarían para lanzar un asalto directo a Teherán, pero las compras militares masivas como ésta seguramente no vierten ninguna agua fría en el conflicto hirviente. Y lo último que necesitamos es otro frente de guerra activo en el ya hirviente Oriente Medio.

3. El “Orbe que brilla intensamente” es una bola de cristal de la vida real

De acuerdo, de acuerdo, sé que esto no es técnicamente una parte del trato de armas, pero sería un crimen discutir el viaje de Arabia sin mencionar el ahora infame orbe. Al instante memeizado hizo hablar a todos, y lo más probable es que si conoce a alguien en su vida que no sabe nada de política, probablemente han visto la imagen de Trump, el rey Salman de Arabia Saudita y el presidente Abdel Fattah el-Sisi de Egipto tocando esa espeluznante esfera resplandeciente… incluso si nadie sabe de qué se trataba la imagen.

Bueno, la foto fue tomada en la inauguración del nuevo “Centro Global para Combatir la Ideología Extremista”, un centro estatal de operaciones y técnicaas de monitoreo de mil millones de dólares para la lucha contra el terrorismo internacional… ¿en Riyadh? ¿Acogida por los saudíes? ¿El mismo gobierno que ha estado financiando y exportando estos extremistas Wahabbies y duques de la CIA en las yihads en todo el mundo durante décadas? El concepto mismo es una autoparodía.

Y de hecho, el comunicado de prensa de Al Arabiya sobre el centro está lleno de una burla absurda y descarada sobre el “sistema de gobierno que aplica las mejores prácticas de gestión internacional” en su trabajo produciendo “contenido mediático que confronta el contenido de los pensamientos radicales [Sic] para desafiarlo”.

Todo esto se vuelve menos gracioso, sin embargo, cuando llegamos a esto:

“El centro ha desarrollado técnicas innovadoras que pueden monitorear, procesar y analizar los discursos de los extremistas con alta precisión, todas las fases de procesamiento y análisis de datos se hacen en no más de seis segundos una vez que los datos o comentarios se publican en Internet, permitiendo niveles sin precedentes para enfrentar las actividades extremistas en el mundo digital”.

Todavía es muy vago en cuanto a qué “técnicas” se emplean aquí, pero tenemos que considerar la posibilidad (o debería ser la certeza) que enterrado entre los cientos de miles de millones de dólares en los acuerdos que se acaban de anunciar puede haber alguna transferencia de tecnología o al menos cooperación entre la NSA y la GCCEI. Después de todo, ya no es ningún secreto que el estado profundo de los EE.UU. posee la propia torre de control para el panóptico mundial conocido como el Internet, y como las fugas sospechosas en los últimos años sugieren, están más que dispuestos a dejar algunos de esos secretos salir.

¿Está el GCCEI ejecutando alguna versión del propio programa Stellar Wind de la NSA? ¿Se han unido a la red de espionaje internacional que está siendo dividida por personas como el Bilderberger Peter Thiel, fundador de Palantir Technologies? Palantir es, después de todo, la empresa que ayudó a la NSA a espiar en todo el mundo. Y Palantir lleva el nombre de las “piedras de ver” de la mítica saga Señor de los Anillos de J.R.R. Tolkein.

Al tocar el orbe y activar el Centro, ¿Trump, Salman y el-Sisi activaron un pequeño palantir, una “piedra de visión” que se convertirá en una parte importante de la red supra-nacional de espionaje del Estado Profundo, ayudando a monitorear cada comunicación y cada acción de cada ser humano en el planeta? ¿Acabamos de presenciar un ritual oculto con un significado del mundo real escondido a plena vista?

Esa loca y espeluznante esfera brillante. En 1000 años a partir de ahora, lo único que los historiadores del futuro podrían recordar de nuestra era es que algún grupo de dignatarios tocó un orbe resplandeciente en una habitación oscurecida y el Internet perdió su mente colectiva.

Fuente: http://theinternationalforecaster.com/topic/international_forecaster_weekly/the_saudi_arms_deal_what_youre_not_being_told

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CIA honra a príncipe de la corona saudí con la “medalla George Tenet”

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La Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA) ha honrado al príncipe heredero saudita Mohammed bin Nayef con su prestigiosa “Medalla George Tenet” por su “trabajo de inteligencia en la lucha contra el terrorismo”.

La medalla fue entregada a Nayef, quien es viceprimer ministro y ministro de Interior, por el director de la CIA, Micheal Pompeo, el viernes durante una ceremonia de recepción en Riyadh.

El Viceprimer Príncipe Muhammad Bin Salman, segundo viceprimer ministro y ministro de Defensa, y varios otros altos funcionarios sauditas también estuvieron presentes.

En una declaración después de recibir la medalla, Nayef dijo que apreciaba el honor de la CIA y lo enmarcó como un reconocimiento de lo que llamó los esfuerzos antiterroristas de Arabia Saudita bajo las directrices del rey Salman bin Abdulaziz Al Saud.

“Arabia Saudita rechaza y denuncia firmemente el terrorismo en todas sus formas y manifestaciones”, dijo el príncipe heredero, citado por los medios saudíes.

“El reino ha estado dispuesto a combatir el terrorismo basado en su convicción de que el terrorismo no tiene identidad ni religión, y de su creencia de que los terroristas están cometiendo estos actos derivados de sus ideologías desviadas y su mal pensamiento”, declaró.

“Todas las ideologías religiosas, políticas y sociales negativas que usan la religión como herramienta a lo largo de la historia humana, no reflejan la verdad absoluta sobre la religión”, agregó Nayef.

Por esto, mientras que Arabia Saudita, donde el wahabismo es ampliamente predicado y practicado, es acusado de apoyar a grupos terroristas lucha contra el gobierno sirio desde 2011.

Daesh y otros grupos terroristas Takfiris utilizan la ideología extremista para declarar a las personas de otras religiones como “infieles” y así matarlos.

En su declaración, Nayef también subrayó la importancia de los “fuertes e históricos” lazos entre Estados Unidos y Arabia Saudita, diciendo que las dos partes no permitirían que nada ni nadie se interponga entre los aliados.

Las relaciones entre Washington y Riyad se tensaron el año pasado sobre la legislación del Congreso que busca facilitar a las familias de las víctimas del 11 de septiembre demandar a Arabia Saudita.

Quince de los 19 secuestradores que presuntamente llevaron a cabo los ataques del 11 de septiembre de 2001 procedían de Arabia Saudita y la evidencia disponible sugiere que algunos de ellos estaban vinculados a altos funcionarios saudíes.

Arabia Saudí ha estado involucrada en una campaña militar contra Yemen desde marzo de 2015.

Cómo el Sionismo ayudó a crear el Reino de Arabia Saudita

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La alianza secreta entre el Reino de Arabia Saudita y la entidad Sionista de Israel no debería ser ninguna sorpresa para cualquier estudiante del imperialismo británico.

El problema es que el estudio del imperialismo británico tiene muy pocos estudiantes. De hecho, uno puede examinar a cualquier prospecto de licenciatura o postgrado de la Universidad británica y rara vez se encuentra un módulo en un grado de Política en el Imperio Británico por no hablar de un título dedicado o Maestría. Por supuesto, si los europeos condujeron la carnicería imperialista de los cuatro años entre 1914 a 1918, entonces no es demasiado difícil encontrar una institución apropiada para enseñar este tema, pero si quieres profundizar en cómo y por qué el Imperio Británico libró una guerra contra la humanidad desde hace casi 400 años estás prácticamente por tu cuenta en este esfuerzo. Hay que admitir, que desde la perspectiva del establishment británico, esto es un logro formidable y extraordinario.

A finales de 2014, según la revista estadounidense “Foreign Affairs“, el ministro de petróleo saudita, Ali al-Naimi, se informa que dijo Su Majestad el Rey Abdullah ha sido siempre un modelo para las buenas relaciones entre Arabia Saudita y otros estados y el estado judío no es una excepción“. Recientemente, el sucesor de Abdullah, el rey Salman expresó preocupaciones similares a las de Israel por el creciente acuerdo entre Estados Unidos e Irán para el programa nuclear de este último. Esto llevó a algunos a informar que Israel y el Reino de Arabia Saudí presentaron un frente unido” en su oposición al acuerdo nuclear. Esta no era la primera vez que los sionistas y los saudíes se han encontrado en la misma esquina tratando con un enemigo percibido cómo común. En Yemen del Norte en la década de 1960, los saudíes estaban financiando una campaña mercenaria militar dirigida por los imperialistas británicos contra los republicanos revolucionarios que habían asumido la autoridad después de derrocar al autoritario, Imam. El militar de Egipto Gamal Abdel-Nasser apoyó a los republicanos, mientras que los británicos instaron a los saudíes a financiar y armar a los restos que quedaban de los seguidores del Imam.

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Por otra parte, los británicos organizaron a los israelíes para que dejaran las armas a los poderes británicos en el norte de Yemen, 14 veces. Los británicos, en efecto, de manera militar, pero secretamente, condujeron a los sionistas y a los saudíes juntos en Yemen del Norte en 1960 en contra de su enemigo común.

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Combatientes yemenies apoyados por los británicos en la guerra civil en el Norte de Yemen.

Sin embargo, hay que remontarse a la década de 1920 para apreciar plenamente los orígenes de esta alianza informal e indirecta entre Arabia Saudita y la entidad sionista. La derrota del Imperio Otomano por el imperialismo británico en la Primera Guerra Mundial, dejó tres autoridades distintas en la Península Arábiga: Sharif de Hiyaz: Hussain bin Ali de Hiyaz (en el oeste), Ibn Rashid de Hail (en el norte) y Emir Ibn Saud de Najd (en el este) y sus fanáticos seguidores religiosos, los wahabíes.

Ibn Saud había entrado en la guerra a principios de enero de 1915 del lado de los británicos, pero fue derrotado de forma rápida y su manejador británico, William Shakespeare fue asesinado por el aliado del Imperio Otomano Ibn Rashid. Esta derrota obstaculizó en gran medida la utilidad de Ibn Saud al Imperio y lo dejó militarmente paralizado durante un año. [1] El Sharif contribuyó en mayor medida a la derrota del Imperio Otomano cambiando lealtades y liderando la llamada “rebelión árabe” en junio de 1916 la cuál eliminó la presencia turca de Arabia. Él estaba convencido de alterar por completo su posición porque los británicos lo habían llevado fuertemente a creer, a través de la correspondencia con Henry McMahon, el Alto Comisionado británico en Egipto, que un país árabe unificado desde Gaza hacia el Golfo Pérsico se establecería con la derrota de la turcos. Las cartas intercambiadas entre Sharif Hussain y Henry McMahon se conocen como la correspondencia Hussain-McMahon.

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Es comprensible que el Sharif, tan pronto como terminó la guerra quiso que los británicos mantuvieran sus promesas hechas en tiempo de guerra, o lo que él percibió como sus promesas en tiempo de guerra, tal como se expresa en la correspondencia mencionada. Los británicos, por su parte, querían que el Sharif aceptara la nueva realidad del Imperio, que era una división del mundo árabe entre ellos y los franceses (acuerdo Sykes-Picot) y la aplicación de la Declaración Balfour, la cuál garantizaba una nación para el pueblo judío” en Palestina mediante la colonización con Judios europeos. Esta nueva realidad estaba contenida en el escrito británico, el Tratado AngloHiyaz, el cuál el Sharif estaba profundamente reacio a firmar. [2] Después de todo, la revuelta de 1916 contra los turcos se denominó la rebelión árabe” no la “revuelta Hijazi”.

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En realidad, el Sharif hizo saber que él nunca iba a vender Palestina a la Declaración Balfour del Imperioél nunca allanaría la creación del sionismo en Palestina o aceptaría las nuevas fronteras aleatorias elaboradas a través de Arabia por los imperialistas británicos y franceses. Por su parte los británicos comenzaron a referirse a él como un “obstruccionista“, una “molestia” y de tener una actitud recalcitrante”.

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Los británicos le hicieron saber al Sharif que estaban dispuestos a tomar medidas drásticas para lograr su aprobación de la nueva realidad, independientemente del servicio que les había prestado durante la guerra. Después de la Conferencia de El Cairo, en marzo de 1921, donde el nuevo Ministro de Colonias Winston Churchill se reunió con todos los agentes británicos en el Medio Oriente, T. E. Lawrence (de Arabia) fue comunicado que se reuniera con el Sharif para sobornarlo e intimidarlo para aceptar el proyecto colonial sionista británico en Palestina. Inicialmente, Lawrence y el Imperio ofrecieron 80,000 rupias. [3] El Sharif lo rechazó rotundamente. Lawrence luego le ofreció un pago anual de £100,000. [4] El Sharif se negó a ceder y vender Palestina al sionismo británico.

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Cuando el soborno financiero no logró persuadir al Sharif, Lawrence lo amenazó con una toma de control de Ibn Saud. Lawrence afirmó que “política y militarmente, la supervivencia de Hiyaz como un reino Hachemita viable e independiente era totalmente dependiente de la voluntad política de Gran Bretaña, que tenía los medios para proteger y mantener su dominio en la región”. [5] En medio de negociaciones con el Sharif, Lawrence hizo tiempo para visitar a otros líderes en la península arábiga y les informó de que si no hacían poner en movimiento la línea británica y evitaban entrar en una alianza con el Sharif, el Imperio iba a desatar a Ibn Saud y su wahabismo que después de todo estaban a la “entera disposición” de Gran Bretaña. [6]

Al mismo tiempo, después de la Conferencia, Churchill viajó a Jerusalén y se reunió con el hijo de el Sharif, Abdullah, que se había hecho el gobernante, Emir”, de un nuevo territorio llamado “Transjordania”. Churchill informó a Abdullah que debía persuadir “a su padre para aceptar el mandato de Palestina y firmar un tratado para tal efecto“, si no los británicos desatarían a Ibn Saud contra Hiyaz“. [7] Mientras tanto los británicos estaban planeando dar rienda suelta a Ibn Saud sobre el gobernante de Hail, Ibn Rashid.

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Ibn Rashid había rechazado todas las propuestas del Imperio Británico que se le hacían a través de Ibn Saud, para ser otro de sus títeres. [8] Más aún, Ibn Rashid expandió su territorio norte hacia la frontera del nuevo mandato palestino así como a las fronteras de Irak en el verano de 1920. Los británicos comenzaron a preocuparse de que una alianza quizá se estaba gestando entre Ibn Rashid quien controlaba la parte norte de la península y el Sharif quien controlaba la parte occidental. Más aún, el Imperio quería las rutas terrestres entre los puertos palestinos en el Mar Mediterráneo y el Golfo Pérsico bajo el gobierno de un partido amistoso. En la Conferencia de El Cairo, Churchill estuvo de acuerdo con un oficial imperial, Sir Percy Cox en que “Ibn Saud debía ser la oportunidad de ocupar Hail“. [9] A finales de 1920, los británicos duchaban a Ibn Saud con una subvención” mensual de £10,000 en oro, además de su subsidio mensual. También recibió abundantes suministros de armas, para un total de más de 10,000 fusiles, además de cuatro cañones de campañacon instructores británicos de la India. [10] Finalmente, en septiembre de 1921, los británicos desataron a Ibn Saud en Ha’il que oficialmente se rindió en noviembre de 1921. Fue después de esta victoria que los británicos otorgaron un nuevo título sobre Ibn Saud. Ya no iba a ser “Emir de Najd y director de sus tribus“, sino “Sultán de Najd y sus dependencias”. Ha’il se había disuelto en una dependencia del imperio del sultán de Najd.

Si el Imperio pensó que el Sharif, con Ibn Saud ahora en su frontera y armado hasta los dientes por los británicos, finalmente iba a ser más susceptible a la división de Arabia y el proyecto colonial sionista británico en Palestina eso duró poco. Una nueva ronda de conversaciones entre el hijo de Abdullah, que actúaba en nombre de su padre en Transjordania y el Imperio se tradujo en un proyecto de tratado aceptando el sionismo. Cuando le fue entregado al Sharif, con una carta de acompañamiento de su hijo pidiéndole “aceptar la realidad, ni siquiera se molestó en leer el tratado y en su lugar compuso un proyecto de tratado por sí mismo rechazando las nuevas divisiones de Arabia, así como la Declaración Balfour y lo envió a Londres para ser ratificado! [11]

Desde 1919 los británicos habían disminuido gradualmente el subsidio de Hussain en la medida que a principios de 1920 lo habían suspendido completamente, mientras que al mismo tiempo continuaron subvencionando a Ibn Saud justo a principios de la década de 1920. [12] Después de otras tres rondas de negociaciones en Amman y Londres, el Imperio se dio cuenta que Hussain no cedería Palestina al proyecto sionista de Gran Bretaña o aceptaría las nuevas divisiones en tierras árabes. [13] En marzo de 1923, los británicos informaron a Ibn Saud que interrumpirían su subsidio pero no sin adjudicarle una antelada subvención de £50,000 por adelantado, que alcanzaría la subvención anual. [14]

En marzo de 1924, un año después de que los británicos galardonaran con la subvención” a Ibn Saud, el Imperio anunció que había terminado todas las discusiones con Sharif Hussain para alcanzar un acuerdo. [15] En pocas semanas comenzaron las fuerzas de Ibn Saud y sus seguidores wahabíes a administrar lo que el secretario de Relaciones Exteriores británico, Lord Curzon llamó la “patada final” a Sharif Hussain y atacó el territorio Hijazi. [16] En septiembre de 1924, Ibn Saud había invadido la capital de verano de Sharif Hussain, Taif. El Imperio entonces escribió a los hijos de Sharif, a quienes habían sido concedidos los reinos en Irak y Transjordania para no proporcionar ningún tipo de asistencia a su sitiado padre o en términos diplomáticos fueron informados de “no mostrar ningún apoyo a la interferencia en el Hedjaz”. [17] En Taif, los wahabíes de Ibn Saud cometieron sus matanzas habituales, matando a mujeres y niños, así como entrando en las mezquitas y matando a los eruditos islámicos tradicionales. [18] Ellos capturaron el lugar más sagrado del Islam, La Meca, a mediados de octubre de 1924. Sharif Hussain fue forzado a abdicar y se fue al exilio al puerto Hijazi de Akaba. Fue sustituido como monarca por su hijo Ali quien hizo Jeddah su base gubernamental. A medida que Ibn Saud se trasladó para sitiar el resto del Hiyaz, los británicos encontraron tiempo para comenzar a incorporar el puerto norteño Hijazi de Akaba a Transjordania. Ante el temor de que Sharif Hussain pudiera utilizar Akaba como base para reunir a los árabes contra el Imperio de Ibn Saud, el Imperio dejó saber en términos muy claros que debía abandonar Akaba o Ibn Saud atacaría el puerto. Por su parte, Sharif Hussain respondido que él nunca había reconocido los mandatos sobre los países árabes y aún protestaba contra el Gobierno británico el cuál había hecho de Palestina un hogar nacional para los Judios.” [19]

Sharif Hussain fue obligado a salir de Akaba, un puerto que se había liberado del Imperio Otomano durante la rebelión árabe”, el 18 de junio de 1925 en el HMS Cornflower.

Ibn Saud había comenzado su asedio de Jeddah en enero de 1925 y la ciudad finalmente se rindió en diciembre 1925 poniendo fin a más de 1,000 años de gobierno por los descendientes del Profeta Muhammad. Los británicos reconocieron oficialmente a Ibn Saud como el nuevo rey de Hiyaz en febrero 1926 junto a otras potencias europeas en las siguientes semanas. El nuevo estado wahabí unificado fue renombrado por el Imperio en 1932 como el “Reino de Arabia Saudita (KSA). George Rendel, un oficial que trabajaba en la recepción de Oriente Medio en el Ministerio de Asuntos Exteriores en Londres, se atribuyó el nuevo nombre. Rendel fue informado que Ibn Saud quería llamar su estado con su nombre (Sau’udiya), Rendel sugirió que ese nombre no sería comprendido por la comunidad internacional y propuso “Arabia Saudita” sugerencia que fue adoptada.

En el nivel de la propaganda, los británicos sirvieron a la toma de control wahabí de Hiyaz en tres frentes. En primer lugar, retrataron y argumentaron que la invasión de Hiyaz de Ibn Saud fue motivada por el fanatismo religioso y no por consideraciones geopolíticas del imperialismo británico. [20] Este engaño se propuso en el presente, más recientemente en el aclamado documental de la BBC de Adam Curtis Bitter Lake“, en el que afirma que la “feroz visión intolerante del wahabismo” expulsó a los beduinos” para crear Arabia Saudita. [21] En segundo lugar, los británicos retrataron a los fanáticos wahabíes de Ibn Saud como una fuerza benigna e incomprendida, que sólo quería traer el Islam de nuevo a su forma más pura. [22] Hasta la fecha, estos yihadistas islamistas son retratados en la forma más benigna cuando sus insurrecciones armadas son apoyadas por Gran Bretaña y Occidente como en Afganistán en 1980 o en la actual Siria, donde se hace referencia a ellos en los medios de comunicación occidentales como “rebeldes moderados”. En tercer lugar, los historiadores británicos retratan a Ibn Saud como una fuerza independiente y no como un instrumento británico. Por ejemplo, el estudio reciente del Profesor Eugene Rogan sobre la historia de los árabes afirma que Ibn Saud no tenía ningún interés en la lucha contra” el Imperio Otomano. Esto está lejos de ser exactamente como Ibn Saud se unió a la guerra en 1915. Él además falsamente afirma que Ibn Saud sólo estaba interesado en la promoción de sus propios objetivos”, que casualmente siempre encajaban con los del Imperio Británico. [23]

En conclusión, uno de los aspectos más olvidados de la Declaración Balfour es el compromiso del Imperio Británico para “facilitar en todo lo posible” la creación de “un hogar nacional para el pueblo judío“. Obviamente, muchas naciones en el mundo de hoy fueron creadas por el Imperio, pero lo que hace que las fronteras de Arabia Saudita sean distintivas es que sus fronteras del norte y del noreste son el producto del Imperio al facilitar la creación de Israel. Por lo menos la disolución de los dos emiratos árabes de Hail y Hiyaz por el wahabismo de Ibn Saud se basó en el rechazo de sus líderes para facilitar el proyecto sionista del Imperio Británico en Palestina.

Por lo tanto, es muy claro que el manejo del Imperio británico para imponer el sionismo en Palestina está incrustado en el ADN geográfico de la Arabia Saudita contemporánea. Hay además ironía en el hecho de que los dos sitios más sagrados del Islam son hoy gobernados por el clan saudí y por las enseñanzas wahabíes porque el Imperio estaba sentando las bases para el sionismo en Palestina en los años 1920. Contemporáneamente, no es de extrañar que tanto Israel y Arabia Saudita están interesados en la intervención militar del lado de los “rebeldes moderados“, es decir los yihadistas, en la actual guerra en Siria, un país que rechaza de forma encubierta y abiertamente la colonización sionista de Palestina.

A medida que los Estados Unidos, el sucesor” del Imperio Británico en la defensa de los intereses occidentales en el Medio Oriente, se percibe estar creciendo más vacilante en la participación militar en el Medio Oriente, es algo inevitable que las dos naciones enraizadas en la Declaración Balfour del Imperio, Israel y Arabia Saudita, desarrollarían una alianza más abierta en defensa de sus intereses comunes.

Por Nu’man Abd al-Wahid

Notas

[1] Gary Troeller, “The Birth of Saudi Arabia” (London: Frank Cass, 1976) pg.91.
[2] Askar H. al-Enazy, “ The Creation of Saudi Arabia: Ibn Saud and British Imperial Policy, 1914-1927” (London: Routledge, 2010), pg. 105-106.
[3] ibid., pg. 109.
[4] ibid., pg.111.
[5] ibid.
[6] ibid.
[7] ibid., pg 107.
[8] ibid., pg. 45-46 and pg.101-102.
[9] ibid., pg.104.
[10] ibid.
[11] ibid., pg. 113.
[12] ibid., pg.110 and Troeller, op. cit., pg.166.
[13] al-Enazy op cit., pg.112-125.
[14] al-Enazy, op. cit., pg.120.
[15] ibid., pg.129.
[16] ibid., pg. 106 and Troeller op. cit., 152.
[17] al-Enazy, op. cit., pg. 136 and Troeller op. cit., pg.219.
[18] David Howarth, “The Desert King: The Life of Ibn Saud” (London: Quartet Books, 1980), pg. 133 and Randall Baker, “King Husain and the Kingdom of Hejaz” (Cambridge: The Oleander Press, 1979), pg.201-202.
[19] Quoted in al-Enazy op. cit., pg. 144.
[20] ibid., pg. 138 and Troeller op. cit., pg. 216.
[21]In the original full length BBC iPlayer version this segment begins towards the end at 2 hrs 12 minutes 24 seconds.
[22] al-Enazy op. cit., pg. 153.
[23] Eugene Rogan, “The Arabs: A History”, (London: Penguin Books, 2009), pg.220

http://en.farsnews.com/newstext.aspx?nn=13941019000294

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