Fauci espera que la ONU “reconstruya la infraestructura de la existencia humana”

El Dr. Anthony Fauci es un lobo de las Naciones Unidas con piel de oveja que le dice a Estados Unidos por qué es tan importante salvar vidas del temido virus COVID-19 mientras se dedica a complacer las partes más radicales de la agenda de las Naciones Unidas para el mundo. Es decir, Desarrollo Sostenible, también conocido como Tecnocracia.

En su artículo, Emerging Pandemic Diseases: How We Got to COVID-19, escribió el siguiente párrafo:

“Vivir en mayor armonía con la naturaleza requerirá cambios en el comportamiento humano, así como otros cambios radicales que pueden tardar décadas en lograrse: reconstruir las infraestructuras de la existencia humana, desde las ciudades hasta los hogares, los lugares de trabajo, los sistemas de agua y alcantarillado, pasando por lugares de recreación y reuniones. En tal transformación, necesitaremos priorizar cambios en aquellos comportamientos humanos que constituyen riesgos para la aparición de enfermedades infecciosas. El principal de ellos es reducir el hacinamiento en el hogar, el trabajo y en lugares públicos, así como minimizar las perturbaciones ambientales como la deforestación, la urbanización intensa y la ganadería intensiva. Igualmente importantes son poner fin a la pobreza mundial, mejorar el saneamiento y la higiene y reducir la exposición peligrosa de los animales, de modo que los humanos y los patógenos humanos potenciales tengan oportunidades limitadas de contacto.”

Entonces tenemos que Fauci ha declarado que combatir las enfermedades infecciosas requiere la alucinante tarea de “reconstruir las infraestructuras de la existencia humana”. No solo eso, sino que opinó que lograr estos “cambios radicales” de arriba hacia abajo requiere “fortalecer a las Naciones Unidas y sus agencias, particularmente la Organización Mundial de la Salud”.

La defensa de Fauci para establecer esencialmente una gobernanza internacional por parte de expertos en tecnocracia, en coautoría con el asesor científico principal del Instituto Nacional David M. Morens, apareció en la respetada revista científica Cell, una importante publicación revisada por pares en la que los científicos suelen compartir descubrimientos en campos como investigación de células madre, genética e inmunología.

Los artículos de Cell (y sus similares) se centran principalmente en cuestiones técnicas importantes pero misteriosas de la ciencia y la medicina. Pero con una frecuencia cada vez mayor, estas revistas también han impulsado últimamente la ideología, por lo general promoviendo recetas de política pública internacionalistas y de izquierda, como hicieron Fauci y Morens en Cell.

La prescripción de Fauci y Morens debería dar una gran pausa a todo amante de la libertad y la soberanía nacional. Para prevenir futuras pandemias, los autores argumentan que prácticamente todo en la sociedad tendrá que transformarse, “desde las ciudades hasta los hogares, los lugares de trabajo, los sistemas de agua y alcantarillado, los lugares de recreación y reuniones”.

El alcance y la amplitud de su ambición es asombrosamente arrogante. “En tal transformación”, escriben, “necesitaremos priorizar cambios en esos comportamientos humanos que constituyen riesgos para la aparición de enfermedades infecciosas. El principal de ellos es reducir el hacinamiento en el hogar, el trabajo y en lugares públicos, así como minimizar las perturbaciones ambientales como la deforestación, la urbanización intensa y la ganadería intensiva”.

Oh, ¿eso es todo? No, de hecho no lo es. Los autores añaden rápidamente: “Es igualmente importante poner fin a la pobreza mundial, mejorar el saneamiento y la higiene y reducir la exposición peligrosa a los animales, de modo que los humanos y los patógenos humanos potenciales tengan oportunidades limitadas de contacto”.

¡Piense en todo lo que haría falta! Como mínimo, la gigantesca tarea requeriría regulaciones gubernamentales intrusivas y sin precedentes y la transferencia del control de las políticas desde el nivel nacional al internacional — nada menos que un sistema internacional de gobierno tecnocrático y autoritario — con el poder de dirigir cómo interactuamos con unos a otros como familia, amigos y en comunidad.

Este hiper-estado tendría que controlar cómo funciona la economía, dónde podríamos construir fábricas y granjas de arado. También determinaría cómo y dónde vivimos, qué comemos y dictará permanentemente cuándo y si podemos viajar. Y piense en el costo y los medios que se necesitarían para romper la inevitable resistencia popular.

Recordemos que por su parte, Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la OMS dijo el 21 de Agosto durante una conferencia de prensa desde la sede de la agencia en Ginebra que: “una vacuna será una ‘herramienta vital’ en la lucha mundial contra el coronavirus, pero no acabará con la pandemia de Covid-19 por sí sola y no hay garantía de que los científicos encuentren una. Al mismo tiempo, no lo haremos, no podemos volver a como eran las cosas. En particular, la pandemia de Covid-19 ha dado un nuevo impulso a la necesidad de acelerar los esfuerzos para responder al cambio climático, la pandemia de Covid-19 nos ha dado una idea de cómo podría ser nuestro mundo: cielos y ríos más limpios.”

Publicado el 10 septiembre, 2020 en Texto y etiquetado en , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: