Sospechosos del 11-S: Christine Todd Whitman

La foto de la “señora de polvo se ha convertido en una de las imágenes icónicas del 11-S. La imagen de una mujer, sorprendida y desorientada, completamente cubierta de polvo de la demolición de las Torres Gemelas, lleva los acontecimientos casi incomprensibles de ese día a una escala humana.

Pero, por supuesto, la “dama de polvo” no fue la única en sentir los efectos de la capa de polvo que descendió en Manhattan después de que las torres cayeron. En las horas, días y semanas que siguieron, miles y miles de víctimas, socorristas, personal de emergencia, grupos de saneadores, y residentes fueron sometidos al cocido venenoso del asbesto, benceno, mercurio, plomo, cadmio y otras partículas por la cual muchos están muriendo.

Reportero de la CBS: El Dr. David Prezant, Médico Jefe del Departamento de Bomberos de Nueva York, pasó 7 años examinando a más de 10,000 bomberos. Aquellos que estuvieron en el lugar del World Trade Center después del 11-S y a aquellos que no estuvieron.

David Prezant: Y encontramos un aumento de todos los cánceres, combinados. Un aumento del 19% en los cánceres en comparación con el grupo no expuesto al World Trade Center.

(SOURCE: 9/11 first responders and cancer)

Abby Martin: Hable de los problemas médicos más urgentes que enfrentan los socorristas del 11-S en este momento.

John Feal: Cáncer. En un principio, en los primeros años fueron respiratorios, pero ahora son el cáncer y esto es sólo la primera ola de cánceres, cáncer de sangre, leucemias, cáncer de órganos, pero en 5 o 10 años más vas a ver los cánceres de asbesto. Habrá otra ola de cánceres y como le digo a todos, este es un largo problema generacional y una larga enfermedad generacional.

(SOURCE: 9/11 Cancers Killing First Responders | Think Tank)

Ken Goerge: Cada mañana me despierto y tengo que tomar 33 pastillas en el transcurso del día. A los 47 años de edad tengo pulmones de un hombre de 80 años que habría sido un fumador. La gente me dice que hay que olvidarse del 11-S y les digo ¿cómo podría olvidarme del 11-S, cuando todas las mañanas tengo que tomar este medicamento y caminar por ahí con un tanque de oxígeno.

(SOURCE: NYC 9/11 Rescuers Experience Lingering Health Problem)

Si los valientes hombres y mujeres que acudieron al World Trade Center en los caóticos días después del 11-S para ayudar con la búsqueda y rescate hubieran sabido los riesgos a los que se enfrentaban, eso sería una cosa. Pero, por supuesto, no lo sabían. Les dieron falsas garantías de Christine Todd Whitman, la administradora de la EPA, que aseguró al público a tan sólo unos días de la limpieza que el aire era seguro para respirar.

Christine Todd Whitman: Sabemos que el asbesto estaba allí, estaba en esos edificios. El plomo se encuentra en los edificios. Hay COV (Compuestos Orgánicos Volátiles), sin embargo, las concentraciones son tales que no representen un peligro de salud.

(SOURCE: Christie Whitman says air is safe days after 911)

A medida que las semanas y meses se alargaron, Whitman, la EPA y sus funcionarios hicieron declaración tras declaración tras declaración reafirmando que los niveles de contaminantes eran “bajos o inexistentes” y que la calidad del aire en Manhattan no planteaba ningún problema para la salud pública.

Ahora sabemos que estas garantías eran simples mentiras. El 18 de septiembre, el mismo día en que Whitman y la EPA estaban alentando a los neoyorquinos a volver al trabajo, la agencia detectó niveles de dióxido de azufre en el aire tan altos que “de acuerdo con una higienista industrial, superaron el estándar de la EPA para una clasificación de peligrosas”. En ese momento, los socorristas ya estaban reportando una serie de problemas de salud, incluyendo tos, respiración sibilante, irritación de los ojos y dolores de cabeza.

La evidencia continuaba saliendo a medida que había serios problemas de salud para las personas en y alrededor de Manhattan, pero la información se suprimió casi tan rápidamente como se descubrió. Cuando un laboratorio local probó muestras de polvo de cerca del sitio del WTC y encontró concentraciones peligrosas de fibra de vidrio y asbesto, el Departamento de Salud del Estado de Nueva York advirtió a los laboratorios locales que perderían sus licencias si se procesaban más “muestreo independientes”. Cuando los científicos del Servicio Geológico de Estados Unidos comenzaron a realizar pruebas en sus propias muestras de polvo, se sorprendieron con la “sopa de letras de metales pesados” que encontraron en ellas. Ellos enviaron esta información a la EPA, pero la agencia continuó garantizando al público que no había evidencia de riesgos para la salud a largo plazo.

El drama continuó desarrollándose a medida que la información se desbordaba sobre benceno, plomo y otras toxinas ambientales. Sin embargo, el 18 de septiembre la EPA aconsejó específicamente al público que no usara respiradores fuera de la zona restringida del World Trade Center. Entonces, sólo dos semanas después, la agencia distribuyó respiradores a sus propios empleados en el edificio de la EPA Región 2 en la calle de Broadway.

A medida que científicos, higienistas industriales, e incluso otros funcionarios del gobierno comenzaron a acusar a la EPA de encubrir el verdadero alcance del problema en Nueva York, la agencia continuó con su afirmación tenaz que el aire era seguro para respirar.

No fue hasta 2003 que el propio inspector general de la EPA reveló que la Casa Blanca había estado editando los comunicados de prensa de la agencia desde el principio, constatando que “el Consejo de la Casa Blanca sobre Calidad Ambiental influyó, a través del proceso de colaboración, la información que la EPA comunicó al público a través de sus primeros comunicados de prensa cuando convenció a la EPA de añadir declaraciones tranquilizadoras y eliminar las advertencias“.

Cuando los nuevos documentos fueron liberados al público en 2011, en vísperas del 10º aniversario del 11-S, se descubrió que esta edición fue incluso peor de lo que se temía.

Anthony DePalma: Hubo claras advertencias. Específicamente en Water Street, que para aquellas personas en esta zona saben que no está lejos de Wall Street, que mostraron que los niveles de contaminantes en el aire eran demasiado altos para que las personas volvieran. Esa (advertencia) fue retirada la cual era bastante mala y luego reemplazada con una recomendación de que la gente volviera a trabajar. Se les instó a volver. Inclusocuando las primeras muestras mostraban que había altos niveles de contaminantes.

Juan González: Y usted señala también que en muchos casos le decían (EPA) a la gente que se encontraba a salvo, incluso antes de terminar la realización de las pruebas iniciales.

Anthony DePalma: En un intercambio de correos electrónicos que ocurre el día 13 (de septiembre), así que es sólo un día y medio después, la gente en Washington en el Consejo de la Casa Blanca sobre Calidad Ambiental están diciendo a la gente aquí Oye, Christine Whitman está llegando. Ella va a hablar con los periodistas porque todos los resultados hasta ahora han sido tan positivos.

Bueno, todos los resultados hasta ahora mostraron prácticamente nada porque casi no había resultados y sin embargo, estaban comprometidos con este mensaje de tranquilidad a pesar de los hechos. Y esa no es la forma en que debe suceder.

(SOURCE: 9/11 Debris Linked to Cancer, Details Emerge on How Officials Downplayed Ground Zero Dangers)

Indignados por el hecho de que se les había mentido y puesto en riesgo sus vidas, los residentes y los trabajadores en el bajo Manhattan y Brooklyn demandaron a Whitman y la EPA en 2004. En un fallo de 2006 permitiendo a la demanda colectiva proceder, la juez Deborah A. Batts del Tribunal Federal de Distrito en Manhattan excorió a Whitman, descubriendo que sus garantías sin fundamento de que el aire era seguro “aumentaron, y pudieron, de hecho, crear, peligro” para las personas que viven y trabajan en la zona. Dictaminando que la EPA había hecho “declaraciones engañosas de seguridad” sobre la calidad del aire, la juez Batts dijo: “Las acusaciones en este caso de declaraciones tranquilizadoras y engañosas de Whitman sobre la seguridad después de los ataques del 11 de septiembre de 2001 son sin lugar a dudas impactantes para la conciencia”.

La decisión de Batts fue revocada por un panel de jueces en 2008, el cual dictaminó que engañar al público y contribuir a los problemas de salud y la muerte de incontables trabajadores de la Zona Cero no fue lo suficientemente impactante para la conciencia como para anular su inmunidad judicial como un agente federal.

Si Whitman tiene alguna conciencia, evidentemente no está impactada por ninguna de estas acusaciones. Ella no sólo nunca ha reconocido la culpabilidad o incluso pena expresada por la continua enfermedad y las muertes que su acción ayudó a causar, ha defendido en repetidas ocasiones sus acciones y de la EPA en general.

Christine Todd Whitman: Las declaraciones que funcionarios de la EPA hicieron después del 11-S se basan en el criterio de los profesionales ambientales y de salud con experiencia en la EPA, OSHA y el CDC, que analizaron los datos de las pruebas que 13 diferentes organizaciones y agencias recogieron en el Bajo Manhattan.

No recuerdo que ningún científico de la EPA o expertos responsables de la visualización de estos datos jamás me aconsejara que los datos de las pruebas del Bajo Manhattan mostraran que el aire o el agua propusieran riesgos para la salud a largo plazo para el público en general.

(SOURCE: Air Contamination at Ground Zero – C-Span)

Las mentiras de Whitman no son sólo las de otro político de auto-servicio que busca salvar su trabajo o no ir a la cárcel. Son las mentiras de alguien que ha contribuido al deterioro de la salud e incluso la muerte de miles de hombres y mujeres inocentes.

Para las víctimas de Christine Todd Whitman, la EPA, el Consejo de la Casa Blanca sobre Calidad Ambiental, y todos los demás organismos y agentes que mintieron al público acerca de los riesgos para la salud en Nueva York, el 11-S no es solo un día de horror que se produjo una década y media atrás. Es una pesadilla desenvolviéndose lentamente, una que cada día les lleva un paso más cerca de su tumba.

La “señora de polvo” es uno de los iconos de la tragedia de ese día. ¿Debería ser una sorpresa, entonces, que ella también fue devastada por las enfermedades relacionadas con el 11-S y finalmente murió de cáncer el año pasado?

Ella no fue la primera persona en morir a causa de las secuelas del 11-S. Y, gracias a Christine Todd Whitman y los mentirosos de la EPA quienes han consignado a miles y miles a un destino similar, ella no será la última.

David Miller: Mi nombre es David Miller. El 11 de septiembre de 2001, junto con cientos de mis compañeros de tropa fui a la Zona Cero. Nadie nos lo pidió. No se nos dieron órdenes. Fuimos porque nuestra ciudad, nuestro país, nuestros vecinos estaban bajo ataque y sabíamos qué hacer, o al menos lo creíamos.

El 13 de septiembre marchamos de nuevo, en grupos de dos o tres al principio y luego decenas hasta que debe haber habido más de 200 de nosotros. Llevamos cuerdas, escaleras, herramientas de todo tipo de nuevo dentro del humo y el veneno y los escombros, llegamos a una intersección con cientos de civiles animándonos. Nuestros uniformes estaban rotos y sucios, nuestra decisión fue sencilla. Permanecer y cavar el tiempo que teníamos alguna esperanza de salvar a alguien.

Quiero informarles sobre qué tan enfermos algunos de estos valientes hombres y mujeres han llegado a estar. Quiero explicarles cómo el alcalde se negó a aceptar el hecho de que no docenas, no cientos, sino miles de nosotros fuímos contaminados, enfermados y envenenados por las combinaciones más tóxicas de los materiales de construcción en la historia de las operaciones de socorro y que durante 5 terribles años hizo caso omiso de ese hecho. 5 años en que nuestros familiares nos miraron caer muertos.

Y cada vez que Popular Mechanics llama a las personas de este movimiento, dementes, estos propagandistas -mentirosos profesionales y herramientas que no puede ni siquiera por ningún tramo de la imaginación considerarse periodistas – golpean otro clavo en el ataúd de otro trabajador de rescate.

(SOURCE: The 9/11 Chronicles: Part One, Truth Rising)

Fuente: https://www.corbettreport.com/911-suspects-christine-todd-whitman/

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Publicado el 8 septiembre, 2016 en Video y etiquetado en , , , , , , . Guarda el enlace permanente. 2 comentarios.

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